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A pesar de tener padres famosos y una vida en el ojo público, Charlotte Gainsbourg es una mujer independiente. Y a pesar de tener carreras exitosas tanto en la música como en el cine y una familia en crecimiento que la mantiene contenta, le gustaría cumplir sueños imposibles, aburrirse menos y, tal vez, conseguir una máquina del tiempo.

Charlotte Gainsbourg solo tiene una petición. Y es: tener, si es posible, una habitación silenciosa y, cuando encontramos una, ella queda feliz. En un estudio ubicado en un suburbio oriental de París, la actriz y cantante, o viceversa, se siente muy cómoda en su estado natural. No es sino hasta que la cámara comienza a destellar que la sonrisa en sus labios comienza a desaparecer. De a poco, se relaja de nuevo. “Soy lenta”, dice en voz baja, algo que de cierto modo, es entiende. Desde L’Effrontée, la película de 1985 por la que ganó un César (galardón de la industria francesa del cine), hasta Stage Whisper, su nuevo álbum doble con versiones en vivo de canciones existentes, y otras de estudio son piezas nuevas (edición especial con un DVD del concierto en video de su gira mundial de 2010), Gainsbourg ha mantenido la dulzura. Definitivamente, siempre ha lucido así; en apariencia queda muy claro que su madre es la actriz inglesa Jane Birkin y su padre el cantautor francés y tesoro nacional, Serge Gainsbourg. Ella también es capaz de dar sorpresas, como sucedió en su increíble transformación en el controvertido filme Antichrist, por el que ganó mejor actriz en Cannes en 2009. Gainsbourg ahora tiene 40 años, es madre de tres hijos, entre ellos Joe, quien nació el julio pasado y ahora se queda dormido con los puños apretados en el piso sobre el cuarto silencioso, justo cuando la entrevista está por iniciar.

The Red Bulletin: Está claro que Stage Whisper es para ti un obra de amor.
Charlotte Gainsbourg: Sí, está muy cerca de mi corazón, porque la gira fue algo muy importante para mí, y este disco es una gran manera de cerrar la historia. Quería que hubiera visuales y sonidos, y por eso está el DVD. Para mí, ambos son igualmente importantes. También quería que trajera nuevas pistas, no solo grabaciones en vivo. Necesitaba traer nuevas ideas, abrir puertas a algo impredecible.

Tu medio hermano, Lulu, hace covers de las canciones de tu padre en disco, pero tú solo lo haces ocasionalmente cuando tocas en vivo.
Las personas hablan de las canciones de mi padre como si de alguna manera yo estuviera obligada a usarlas. Yo no lo hago. Para mí es normal no hacerlo. Yo forjo mi propio camino.

Y en tu caso, en ese camino intentas balancear una parte muy pública y vocal tuya, y un lado muy privado.
Sí, es una parte muy importante que mi identidad salga cuando tenga que hacerlo. Siento que es algo que pesa mucho, pero, por otra parte, necesito protegerme. Aún lo hago. Aunque lo principal es que he logrado hacer lo que siempre soñé. Espero poder seguir haciéndolo. Eso es toda la exposición que necesito.

Hay una versión de “IRM” en Stage Whisper, la canción que le da nombre a tu álbum de 2009. ¿Por qué escribiste una canción sobre un equipo de diagnóstico médico?
Se remonta a un accidente que tuve (tras un accidente en esquí acuático en 2007, Gainsbourg fue sometida a una cirugía de emergencia por una hemorragia cerebral). Me habían hecho muchos escaneos IRM y quería que fueran parte del álbum; entonces eran parte de mi vida diaria. Quería que los sonidos que me habían dejado marcada tuvieran lugar ahí. Le pregunté a Beck (él produjo y escribió la mayor parte del álbum) si le gustaba la idea, y así fue, y entonces lo hizo. Pasamos cinco días explorando distintas opciones en el estudio para lograrlo.

En tu disco Stage Whisper hay un cover de Bob Dylan, “Just Like A Woman”, que también interpretaste para el filme biográfico de Dylan, I’m Not There.
Él la escribió y la cantó, y toda la canción tiene una perspectiva bastante cruel de la mujer. Realmente me gusta la idea de que una mujer la cante. Con esto se crea una cierta ambigüedad, algo absurdo acerca de que una mujer la cante. En verdad me gusta el cambio. Me gusta en este caso porque no es tan obvio.

¿Te sientes más atraída a algo según se torna más desafiante?
La dificultad no me es tan importante como a otros. A veces es impredecible. Creo que es más bien una cuestión de intentar sorprenderme y no hacer algo que sería demasiado fácil; me aburriría. No es que busque hacer cosas difíciles. No soy de ese tipo de personas y sería pretencioso decir que lo soy. Un buen ejemplo es pasar de trabajar en cintas a actuar sobre un escenario. Es un ejercicio brillante.

¿Entonces eres más actriz que cantante?
No quiero elegir. Me encanta ser ambas. Disfruto mucho de las dos.

Encuentra la historia entera en la edición marzo de Red Bulletin.


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