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Diez años después de su nacimiento y con un creciente número de deportistas y seguidores, vuelve la emoción y el riesgo del Red Bull Crashed Ice. Hielo, cuchillas y un desnivel para quitar el aliento son los ingredientes de este deporte de nuevo acuño y que este año se convierte por primera vez en Campeonato Mundial. La ciudad alemana de Múnich acogerá el próximo 16 de enero la edición europea de 2010.

El Red Bull Crashed Ice de Múnich comenzará con la fase previa de eliminatorias en el parque olímpico de la ciudad alemana en la que participarán patinadores de más de 30 países de todo el mundo que han conseguido acceder a la final europea tras las fases clasificatorias en sus respectivos países. El circuito: un complicado recorrido de 350m con un desnivel de más de 30m; y el premio: el pase a la final mundial que se disputará en Canadá en el mes de marzo.

Agrupados en tandas de a cuatro, más de 100 participantes se lanzarán como una avalancha y a velocidades superiores a los 50 kilómetros por hora por un circuito construido en el Olympiapark Stadium. Sobre un trazado de infarto que cubrirá una superficie total de más de 3.000 metros cuadrados de duro hielo, los atletas afrontarán de nuevo toda suerte de obstáculos ante la mirada atenta de unos 30.000 espectadores.

Ya en su primera edición que tuvo lugar en Estocolmo en el año 2000, este impresionante nuevo deporte congregó a deportistas de todo el mundo y suscitó la curiosidad de los medios especializados. Los osados participantes surcaron sobre sus afiladas cuchillas una pista de hielo en la que tuvieron que sortear saltos, curvas imposibles y abruptos desniveles a lo largo del recorrido. El deporte fue llamado Ice Cross Downhill y la competición, Red Bull Crashed Ice. 


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