El sábado 11 de noviembre fue un día histórico en la escena deportiva peruana. La hermosa ciudad de Cusco, conocida en todo el mundo por sus grandes atractivos turísticos, fue el escenario de esta competencia urbana de mountain bike downhill realmente radical. Las escaleras de San Marcos (cerca de la explanada del Cristo Blanco) fueron el punto de partida para los 24 ciclistas profesionales, provenientes de Bolivia, Colombia, Puerto Rico, Costa Rica, Ecuador, Chile, Perú, México, Estados Unidos, Italia y Finlandia, que participaron en Red Bull Empire Rider. La presencia de las estrellas del mountain bike downhill latinoamericano y mundial, sumados a la adrenalina y un circuito realmente demandante, fueron los ingredientes necesarios para convertir a esta competencia en una de las más duras del continente. “La competencia me pareció increíble, realmente genial. Fue una carrera muy dura. La altitud me complicó las cosas. Física y técnicamente fue muy difícil, pero perfecta para terminar la temporada”, dijo un emocionado Matti Lehikoinen.Luego de varios meses de un minucioso planeamiento --que incluyó eliminatorias nacionales en cada país participante para escoger a sus representantes-- el viernes 10 de noviembre el recorrido estuvo listo para que los 31 competidores prueben por primera vez el circuito de 1.5 kilómetros desde las escaleras de San Marcos hasta la Plaza de San Blas. Los obstáculos principales fueron los ofrecidos por la geografía del lugar: escaleras realmente empinadas, calles estrechas y curvas cerradas fueron zonas muy exigentes del circuito. Sin embargo, el gran drop ubicado en el medio del circuito, y las rampas y balances implementados por los organizadores fueron lo más difícil de enfrentar.
Las rondas de prueba fueron complicadas. Lo duro del circuito hizo que algunos sufrieran algunas caídas fuertes al intentar superar los obstáculos más complicados. Por ejemplo, Anthony Alvarez de Venezuela sufrió un percance, rompiéndose la clavícula y fisurándose la muñeca. También, Alejandro Paz, campeón peruano de downhill, se lesionó la rodilla. Ambos no pudieron competir en la gran final. Sin embargo, el resto no se detuvo. “Esta competencia me ha dado mucha experiencia porque competí con los campeones de Latinoamérica y del mundo. He aprendido mucho”, comentó Sebastián Reategui, el peruano que alcanzó el mejor tiempo.
El sábado 11, amaneció soleado. Habia llegado el gran día. A las 8:30 a.m. se dio inició a la ronda de prácticas. A las 10:00 a.m., con 24 de los 31 competidores inscritos –los demás no se presentaron porque sufrieron algún percance durante las prácticas—se dio inició a la ronda clasificatoria que definiría los puestos de partida en la ronda final.
Con la adrenalina a mil, el colombiano Mauricio Estrada hizo el mejor tiempo (1:36:36), seguido por Matti Lehikoinen de Finlandia (1:37:62) y Alan Beggin de Italia en un tercer lugar (1:38:54).
A las 11:30 a.m. se dio la partida de la gran final. Sin respiración, con gran coraje y mucha velocidad, los atletas se lanzaron desde las escaleras de San Marcos dispuestos a ocupar uno de los lugares del ansiado podio. Los tiempos de los downhilleros fueron reñidos y, a pesar de las caídas, todos ellos demostraron todo su talento a la hora de superar los obstáculos del circuito. Fue una final reñida. El tercer puesto fue para Antonio Leiva de Chile (1:34:88), superado por Mauricio Estrada de Colombia (1:34:60). Sin embargo, fue el finlandés Lehikoinen quien se llevó el oro a casa y se coronó como el Emperador del MTB Downhill con un premio de 3 mil dólares. “El circuito técnico, combinado con la altura, hizo de ésta una competencia muy difícil”, nos confiesa el colombiano Estrada. “Pero estoy muy contento con mi segundo lugar ya que participaron los mejores ciclistas de Latinoamérica y del mundo”.
Finalmente, y a pesar de que no todos pudieron llevarse algún premio, los corredores vivieron una experiencia profesional única en Cusco. No sólo se midieron entre los mejores, si no también pasaron unos días que, seguramente, nunca olvidarán.
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